Brady Jandreau y la fuerza de los caballos
Se dice que el año del caballo trae un nuevo ritmo: más rápido, lleno de energía y con el ímpetu de avanzar hacia nuevos retos. Esas características encajan no solo con el animal, sino con las personas cuyas vidas giran a su alrededor: vaqueros enigmáticos, audaces estrellas del rodeo y preparadores en profunda armonía con los equinos.
En Dakota del Sur, Brady Jandreau creció montado a lomos de los caballos. Aun así, su imagen como domador acreditado ha sido el resultado de mucho esfuerzo en las cordilleras de su hogar y en los rodeos desde que tenía tres años. "Los caballos me han ayudado a superar muchas cosas", comenta. "De pequeño, me resultaba difícil saber cuál era mi objetivo en la vida. Sin embargo, soy bueno montando a caballo porque no me presiono para serlo".
"Si un caballo confía en ti, es algo mucho más grande que la lealtad. Es una verdadera conexión; los dos os convertís en un solo ser".
Un accidente casi mortal a sus 20 años pudo haberlo cambiado todo. En cambio, cuando Jandreau volvió a la silla de montar, su extraordinaria conexión con los caballos y su lucha por recuperarse quedaron inmortalizadas en la película de 2018 The Rider. "A la gente le cuesta mucho comprometerse con algo porque siempre se lo cuestiona todo, lo critica o tiene miedo", explica. "Pero un caballo, en cuanto aprende y asimila que puede confiar en quien lleva las riendas, se compromete por completo".