Es imposible contar la cantidad de horas que Paddy Doyle ha pasado en los cielos. Como piloto de toda la vida de First Air, Paddy ha pasado su carrera volando por todo el norte de Canadá, y ha atendido tanto a comunidades remotas como a centros de investigación del Ártico. Es un trabajo que le permite ver áreas del mundo en las que pocas personas se han fijado, pero también lo enfrenta a las exigencias impredecibles del Ártico. Al principio de su carrera, Paddy experimentó lo implacable que puede ser el norte mientras volaba de regreso desde Resolute Bay: se desató una brutal tormenta y se vio obligado a realizar un aterrizaje de emergencia. Solo en la tundra en medio de la nada, Paddy se refugió y se puso a trabajar tratando de descongelar cinco centímetros de hielo sólido de su pequeño avión. Después de tres días, llegó un rescate, pero Paddy nunca se echó atrás: insistió con volar en su propio avión de regreso a un lugar seguro.

Explorar más historias